Fenómenos extraños en camping Los Alfaques

El martes 2 de julio de 1978 un camión cisterna cargado con 25 toneladas de propileno licuado pasa por la entrada del camping Los Alfaques, a 3 Kms de la población de San Carlos de la Rápita, en la carretera N-340 en la provincia de Tarragona en España.

El fuerte calor ha elevado la temperatura del contenido de la cisterna. Además, las 25 toneladas de propileno sobrepasan a las 19 reglamentarias que debía llevar la cisterna. En ese momento eran las 14:35 horas y todo se conjuga para que el desastre se produzca. El camión explota y se parte en dos. Una de las partes, la cabina, sale despedida carretera adelante, mientras que el remolque y la cisterna se dirigen por el lateral de la carretera hacia el camping.

Las propias chispas producidas por los metales del camión sirven de detonante para que el propileno se inflame y forme una enorme masa de fuego que arrasa todo a su paso. Para colmo, las múltiples bombonas de butano existentes en el camping también explotan, con lo cual el desastre es mayor aún. Fue el comiendo del miedo en Los Alfaques.

La mayoría de las personas que se encontraban en el recinto apenas si tuvieron tiempo para huir de la explosión y del avance de la masa de fuego, y los pocos que pudieron hacerlo corriendo en dirección al mar se encontraron con unas aguas hirviendo en la orilla. Muchos de los fallecidos murieron tumbados en sus hamacas o en otras posiciones en las que se encontraban sin apenas enterarse de lo que estaba ocurriendo. El resultado fue espantoso. Fallecieron instantáneamente 158 personas y el número de heridos fue de 300. Estos últimos fueron trasladados a diversos hospitales en los cuales muchos fallecieron, elevándose el número de víctimas entre 215 y 243 según las distintas fuentes.

Esquema del accidente

 

Debajo se muestran titulares de distintos periódicos de la época en los cuales se daba noticia sobre lo sucedido.

El tiempo ha pasado y actualmente el camping sigue abierto y por supuesto las medidas de seguridad y el mismo aspecto de las instalaciones han cambiado profundamente, pero no es impedimento para que un lugar donde el sufrimiento y la tragedia se hicieron presentes de manera tan dramática sea foco de fenómenos extraños.

Entrada actual del camping

Quizá el caso más famoso que se ha producido en la zona es el vivido por Javier Martín Moraleda. el 19 de agosto de 2003 sobre la 1:30 de la madrugada volvía de Peñíscola hacia San Carlos de la Rápita donde se encontraba de vacaciones con su mujer y su hija. Javier no conocía el lugar ni por donde estaban pasando, así como tampoco había oído hablar de la tragedia.


En la recta que pasa por la puerta del camping y justo a la altura de esta según le dijo después su esposa, Javier encendió las luces largas del vehículo, ya que la noche era muy oscura y además no circulaba ningún otro coche en ese momento. La sorpresa fue enorme cuando divisó unas 7 u 8 figuras humanas en la parte izquierda de la carretera formando una fila. Javier describe la escena perfectamente. Las figuras estaban totalmente alineadas y completamente inmóviles separadas entre sí por uno o dos metros. Lo más extraño era que unos miraban hacia la cuneta y otros hacia el interior de la carretera, pero el testigo hace hincapié en su inmovilidad. En ese momento Javier decide no despertar a su mujer e hija que dormían en la parte trasera del coche.

Según palabras del testigo:

«…en un principio me quedé paralizado y vi que eso no era normal»

Pasó muy despacio al lado de la fila de figuras a tan solo metro y medio de ellas, lo cual le permitió verlos con claridad, sobre todo a la última de ellas, a la cual describe como un hombre con sombrero para el sol, pantalón corto color crema y un chaleco tipo del que utilizan los cazadores. Pero lo que más llamó la atención de Javier era que el individuo portaba un cubo en una de sus manos. Pero lo que lo llenó de inquietud fue el rostro de aquella figura:

«…la cara era todo negro, no tenía rostro»

Una vez rebaso a las figuras, un poco más adelante miró por el retrovisor y pudo comprobar que aquellos seres aún estaban allí. Fue más tarde cuando su mujer le comentó por donde habían pasado y lo que había sucedido en el camping en 1978. Nunca más han vuelto a pasar por la zona.

Un segundo caso muy llamativo es el de un Guardia Civil de nombre Daniel, el cual como en el anterior suceso, no conocía la tragedia acaecida en el camping. Ocurrió en febrero del año 2010.

Una noche él y su compañera hacían una patrulla rutinaria en la playa cercana al camping utilizando para ello unos prismáticos de visión nocturna sensibles a la temperatura. Serían entre las 2 y las 3 de la madrugada, y estando en un punto alto sobre la playa, Daniel divisó una figura con los prismáticos. Le pareció una mujer ataviada con bañador y con media melena que además llevaba a un niño con gorra de la mano. Inmediatamente pensó que aquello no tenía lógica a esas horas de la noche y más aún en pleno invierno.

También su compañera vio a las dos siluetas por los prismáticos. Las figuras estaban a unos 60 metros a su izquierda y paseaban por la orilla del mar en la misma dirección en la que ambos guardias civiles se encontraban. 

Pasados unos 25 o 30 segundos y según el mismo Daniel, las dos figuras desaparecieron en la nada, sin posibilidad de haberse escondido ya que no había lugar alguno donde hacerlo a no ser que hubiesen hecho un recorrido hasta el lugar más cercano para ocultarse, cosa que según Daniel hubiese sido percibido por él y su compañera.

De inmediato los dos bajaron hasta el lugar del avistamiento tomando como referencia una papelera cercana a dicho punto. Para sorpresa de ambos allí no había nadie y, es más, ni tan siquiera huellas en la arena.

En palabras de Daniel, «…esa figura debería tener una temperatura», refiriéndose a la idea de que serían formas humanas, lo cual no cuadraba en absoluto con la forma de desaparecer.

Poniéndose en comunicación con un superior este le comentó a modo de broma que podrían ser fantasmas del camping. Daniel no sabía a qué se refería puesto que el no conocía lo sucedido allí en el pasado, así como tampoco su compañera. Días después ambos tuvieron conocimiento de que algunos de sus compañeros eran muy reticentes a hacer vigilancia en aquella zona, zona en la cual murieron muchos de las víctimas de la explosión debido sobre todo a la temperatura del agua como ya se explicó más arriba.

La conclusión de Daniel acerca de lo sucedido aquella noche fue:

«…yo, una explicación lógica no puedo darle»

No solo son estos dos casos los ocurridos en Los Alfaques. A continuación se detallan algunos recibidos por el periodista Javier Pérez Campos en su correo electrónico y publicados en su libro «Los Ecos de la Tragedia».

De: E. Gómez

Fecha: Lunes, 21 de enero de 2013 12.30 AM

Asunto: Alfaques

Buenas noches:

Estoy viendo el programa del camping Los Alfaques. Mi marido es transportista y una noche pasamos por la nacional 340 con el camión. Él vio a toda una familia en el arcén. Parecía un matrimonio con dos hijos. Los niños llevaban unos cubos de playa en las manos.

Nos sorprendió porque era de madrugada…


De: Javier Domínguez

Fecha: 21 de enero de 2013 00.21.12 GMT+01.00

Asunto: Mi experiencia

Soy Javier Domínguez, un joven camionero gallego.

Hace un tiempo en esa carretera N-340 me sorprendió ver un niño caminando. Cuando paré no había nadie, sólo yo.

Me extrañó mucho, pero mirando el programa me quedé de piedra al saber que hay más gente que lo ha visto…

Un abrazo.


De: José Vila

Fecha: 21 de enero de 2013 00.24.25 GMT+01.00

Asunto: Camping Los Alfaques

Hace unos años, mis amigos y yo fuimos a pasar las vacaciones de Pascua en furgoneta por diferentes campings.

La última noche nos quedamos en el camping Los Alfaques (sin saber ninguno absolutamente nada de lo que había pasado) y todos coincidimos en que teníamos mucho miedo.

En los aseos, a un amigo y a mí se nos apagaron y encendieron varias veces las luces. Y nos pasaron muchas cosas más…

Después nos enteramos de lo que había sucedido allí hace 30 años y entendimos todo el miedo que pasamos.

José Vila.


De: Carles Roca

Fecha: 21 de enero de 2013 00.25.53 GMT+01.00

Asunto: Niños de Los Alfaques

Me gustaría ponerme en contacto con vosotros para explicar mi testimonio en referencia al caso de las apariciones de Los Alfaques. Yo los vi, a varios niños, en bañador y con cubos y juguetes de playa, caminando por el arcén de noche. Fue a la altura de donde está el camping, en la misma zona. No lo había comentado a nadie, excepto a mi pareja, por el temor a que la incredulidad pudiera dar paso a risas. Pero esta noche nos hemos quedado de piedra al verlo en vuestro programa.

Quedo a vuestra disposición. Carlos.


De: María B.

Fecha: 21 de enero de 2013 20.53.32 GMT+01.00

Asunto: Los niños del cubo

Ayer domingo, estuve viendo vuestro programa, como cada domingo, y el primer reportaje de investigación, «Los niños del cubo», me recordó a una experiencia que tuvo el novio de mi hija. Un domingo que vinieron a comer los dos a casa, estuvimos hablando de uno de vuestros programas, y mi yerno, nos comentó la experiencia que vivió hacía ya algunos años.

Iban dos en el coche por esa carretera de San Carlos de la Rápita.

Serían las cuatro de la madrugada, cuando él y su compañero vieron unas personas que iban andando por la cuneta, y recuerda que también había niños. Vestían con bañadores y era como si fueran a la playa. Pero era invierno y, además, a esas horas de la madrugada no era normal.

Yo le he preguntado si contaría su experiencia, y ha dicho que no, porque tiene un miedo que es inexplicable. Que no podría contarlo.

Os mando un saludo.


De: Beatriz Mata

Fecha: 22 de enero de 2013 19.43.31 GMT+01.00

Asunto: Els Alfacs

Buenas tardes.

Ayer viendo con mi marido vuestro reportaje sobre el camping de Els Alfacs, observé que estaba con los pelos de punta, literalmente.

Le pregunté qué le pasaba y me dijo que él había vivido la misma experiencia que vuestro invitado. Él tenía que ir a Amposta por trabajo, y cogió esa carretera para acortar. Fue entonces cuando vio a una familia, dos adultos, un joven y un niño en sombras con ropa de verano… Se quedó bastante perplejo y asustado.

Como comprenderéis, después de esto, no puedo dudar de lo que mi marido me ha contado… Él no me lo había explicado por miedo de que me lo tomase a risa.

Os saludo, hacéis un programa genial.

 

¿Pasarías tus vacaciones en Los Alfaques?

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